El agua de los manantiales


Casi en el día a día convivimos con el debate de la calidad de agua y qué tipo de agua es mejor beber (si todavía no dispones de nuestros productos, claro).

Siempre se ha dicho que beber de un manantial es la forma más sana posible de hacerlo, pero lo cierto es que la contaminación de las aguas freáticas en las zonas de agricultura y ganadería intensiva han dado lugar a que no sea recomendable beber de fuentes y pozos salvo en zonas de alta montaña.

El intensivo uso de fertilizantes, así como el vertido de purines ha hecho que en muchas aguas subterráneas la presencia de nitrato sobrepase los 50 mg/lt, considerado por la UE como el nivel máximo.

El nitrato es uno de los más frecuentes contaminantes de aguas subterráneas rurales, por ello debe ser controlado en el agua potable principalmente porque los niveles excesivos pueden provocar metahemoglobina que en niños menores de 12 meses da lugar al síndrome del bebe azul.

Es preocupante que el agua del pozo y la fuente que tanto alababan nuestros abuelos, ha dejado de existir para nosotros, de ahí que debamos concienciarnos más que nunca para impulsar la recuperación del paraíso hídrico español perdido.


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