¿El plástico envenena el agua?

Tóxico. ¿Sabemos lo que bebemos? A juicio del químico William Shotyk, no. Este reputado científico de la Universidad alemana de Heidelberg, un auténtico Sherlock Holmes de la contaminación, sostiene en su última investigación que tanto el agua como los refrescos envasados en botellas de plástico no son tan saludables como parece. Estos populares recipientes contienen, según Shotyk, un metal, el antimonio, potencialmente tóxico y capaz de provocar vómitos y desarreglos en el sistema nervioso, entre otros riesgos para la salud. El camino, explica el químico, es siempre el mismo: el veneno pasa del plástico al líquido de forma similar a como lo hace el contenido de una bolsita de té en una taza de agua.

Las conclusiones del polémico investigador, que ha jurado no beber agua embotellada nunca más, han sido recibidas con ácidas críticas por el sector. «No tengo la menor duda sobre el resultado de mis estudios», se defiende Shotyk, en conversación con CRONICA.«Es más, pienso que alguien debería buscar alternativas a las botellas PET, que son los plásticos más usados por la industria de bebidas, y desarrollar una botella biodegradable, que no contamine ni las bebidas ni el medio ambiente».

La investigación, que será publicada en el próximo número del Royal Society of Chemistry Journal, se sustenta en el análisis de 48 marcas comerciales de agua mineral que se comercializan en Europa (incluidas tres españolas) y 15 canadienses. «Todas las botellas que estaban fabricadas con polietileno tereftalato, el PET, desprendían antimonio», asegura el científico. Dice más: «Cuanto más tiempo permanece el líquido en la botella, mayor es la concentración de este veneno», descubierto en 1450 por el alquimista alemán Basil Valentine. Una pequeña dosis de antimonio puede causar malestar y depresión. Una dosis mayor puede desembocar en náuseas o incluso ser letal. Las cantidades detectadas por Shotyk y su equipo son, sin embargo, menores que los niveles oficialmente recomendados, aunque el estudio concluye que en las botellas PET, después de tres meses de almacenamiento, la presencia de antimonio se duplica.

La curiosidad por este elemento natural, cuya presentación en forma de sulfuro ya utilizaban las mujeres del antiguo Egipto para pintarse los ojos y ennegrecer sus uñas, se le despertó hace cuatro años. Shotyk, estudioso de la química del aire, buscaba una explicación que aclarara las causas de la alta contaminación por antimonio que, desde el periodo romano, se detectaba en la atmósfera de Suiza. La respuesta la encontraría entre el hielo de los glaciares, una especie de caja negra del tiempo donde quedan registrados muchos de los fenómenos climáticos ocurridos en el pasado. «Empezamos a taladrar y a extraer muestras. Los resultados del estudio nos hicieron pensar si no serían aplicables a escala global. Y acertamos. Hemos constatado que existe también un aumento de la concentración de antimonio en el Artico. ¿De dónde demonios procede esto?, me pregunté. Hasta que supe que las dos terceras partes de este tóxico disponible en el mercado se destinan a la fabricación de productos ignífugos/retardantes, textiles y plásticos. Fue así, casi de manera fortuita, como supe que las botellas de PET llevan antimonio», relata el científico de origen canadiense.

En cuestión de 30 años el agua embotellada ha pasado de no ser prácticamente nada a que se hable de ella como la segunda o tercera mercancía (legal) que más dinero mueve en el mundo, después del petróleo y el café, asegura la consultora australiana de marketing de bebidas Fountainhead. El resultado es que los habitantes del planeta beben 148.000 millones de litros anuales, según la multinacional de la alimentación Nestlé, alrededor del doble que en 1996, y se gastan unos 84.000 millones de euros cada año.

Fuente: elmundo.es


Publicaciones destacadas
Mensajes recientes
Archivo

contacta@aqualita.org   /   Palleter 3 Picassent 46220, Valencia  / inscrita en el registro de franquiciadores con el Nº 0182/2008

  • w-facebook
  • Twitter Clean
  • w-googleplus

© 2013 Concept by Aqualita Group